A las buenas peñita,
Ya desde Pamplonas os cuento el final de mi estancia en Stuttgart,la cual fue requetebien.
Os dejaba en el anterior post horas antes de acudir al Frühlingsfest. La verdad es que el festival de primavera estuvo muy muy bien, voy a tratar de explicarlo bien. Nos juntamos unos cuantos y nos dirijimos al recinto ferial, que esta a las afueras de la city en metro.
El sitio es como un recinto ferial normal, con sus atracciones, tirapichones, tómbolas, comida y demás solo que de vez en cuando hay una especie de casetas donde se bebe y se bebe pero bien. Creo que suelen ser de las marcas de cerveza, pero no estoy seguro. Después de hacer cola en una un buen rato y gracias a Amaia y Maria nos fuimos a otra en la que entramos de inmediato. Al entrar un poco de shock, una carpa megagigante donde unos ¿5000? alemanes y de otras tierras se lo estaban pasando en grande.
Un garito lleno de mesas gigantes en donde la gente bebía jarras de cerveza de litro como si no costaran, aunque costaban 9 euros, 10 con el redondeo propinil al que los alemanes son propensos. Destacar que casi no hay barras, la bebida la llevan a las mesas los camaretas pasando entre miles de personas pitando para que te apartes. También mucha gente con el traje típico de Baden-Württemberg con los vestiditos y los tirantes.
Como no teníamos mesa, hay que pillarlas con meses de antelación, nos plantamos en uno de sus pasillos y nos metimos en el lío con una jarra para cada uno. Mientras en el escenario una especie de verbena con cánticos populares y algún que otro éxito internacional. Destacamos la canción Bunga Bunga Bungalow dedicada a Berlusconi y las chicas de sus fiestas, es lo que tiene estar en el país que corta el bacalao en Europa.
La noche transcurrió muy bien, en muy buen ambiente y con algunas jarras más hasta las 23:30 donde la música cesó y todos para afuera. Metro y a comer algo en el centro de la city, sentaditos en una terraza donde las risas seguían. La gente se empezó a desperdigar y acabamos unos pocos en el Classic, una bareto con muy buena música tomando una birra y después en bus para casa.
El sábado era sábado pero parecía domingo. Levantarse tarde, comer y para el centro a ver un poco las tiendas. Después un café con la gente, una cerveza con Maria y Alex, cenar un poco y para casita a dormir.
El domingo fui a comer con Amaia a un garito medio bien de la city, el Amadeus, menú tradicional de moltasen, nuddels y cerveza. Para pasar la tarde decidimos ir al Museo Mercedes, donde estuvimos agusto viendo los cochecicos y demás historias.
Después tomar algo para despedirme de la gente y a cenar a casa, que el día siguiente había que levantarse pronto.
Y ya el lunes levantarse al alba, acompañar a Amaia al dentista y hacer las ultimas compras. Vuelta a casa a recoger las maletas y para el aeropuerto. Despedida de Amaia (nos veremos pronto, snif snif) y avión para Barcelona, cercanías a Sants y después tren para Pamplona, donde llegue a las 23:30 destrozadico, pero muy muy contento por lo vivido en Alemania y con Amaia... VOLVERÉ!!!